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Estando, pues,
los dos allí, sosegados y a la sombra, llegó a sus oídos una
voz, sin acompañarla son de algún otro instrumento, dulce y
regaladamente sonaba, de que no poco se admiraron, por
parecerles que aquel no era lugar donde pudiese haber quien tan
bien cantase. Porque aunque suele decirse que por las selvas y
campos se hallan pastores de voces estremadas, más son
encarecimientos de poetas que verdades; y más cuando advirtieron
que lo que oían cantar eran versos, y no de rústicos ganaderos
sino de discretos cortesanos [...].
La hora, el tiempo, la soledad, la voz y la destreza del que
cantaba, causó la admiración y contento a los dos oyentes, los
cuáles estuvieron quedos, esperando si otra alguna cosa oían;
pero viendo que duraba algún tanto el silencio, determinaron de
salir a buscar el músico que con tan buena voz cantaba. Y
queriéndolo poner en efecto, hizo la mesma voz que no se
moviesen, la cuál llegó de nuevo a sus oídos, cantando...:
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Marzo
florido que mañana llegas
seas bienvenido llega enhorabuena |
El canto se
acabó con un profundo suspiro, y los dos, con atención,
volvieron a esperar si más se cantaba; pero viendo que la música
se había vuelto en sollozos y en lastimeros ayes, acordaron de
saber quién era el triste, tan estremado en la voz como doloroso
en los gemidos; y no anduvieron mucho, cuando, al volver de una
punta de una peña, otra voz llegó de nuevo a sus oídos:
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Marzo
florecido seas bienvenido
pones el campo alegre y florido
con tus días buenos la gente... |
- A fe, Sancho - dijo Quijote, el de la Triste Figura -,
que en esta ocasión no es la mesma voz la que yo advierto.
Escucha atento desde las brañas y quebradas de la sierra al
manso mar y en ocasiones fiero, cómo el son se extiende con
cordura.
- Digo que en todo tiene vuestra merced razón - respondió
Sancho-, allá se hayan esos valientes y enamorados caballeros
andantes del Coro Ronda Altamira en su ronda marcera 2005. Pero
con su pan se lo coman. Y muchos piensan que hay tocinos y hay
estacas.
- Verdad dices, Sancho - respondió Don Quijote -, pero ya
te he dicho que hay muchas maneras de encantamientos... De
manera, que contra el uso de los tiempos no hay que argüir ni de
qué hacer consecuencias. Y sé y tengo para mí que voy
encantado, y esto me basta para la seguridad de mi existencia. Y
ahora oigamos la Ronda, siento tan en provecho de todos.
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(Adaptación libre y demás añadiduras QUIJOTE I, 27) |
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JML |
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